MARCO
TEÓRICO
Antecedentes.
La educación y la salud, coexisten una
de la otra, ambas involucran procesos
complejos que surgen justo en el seno familiar, llegan junto con el nacimiento,
y se llevan durante toda la vida, no podrían completarse si una prescindiera de
la otra. El tema en conjunto es
relativamente nuevo, a mediados del siglo XX iniciaron los primeros estudios de nutrición en México, de acuerdo con Pollit
(1984) hace unas décadas se contaba con “muy poca información sobre los
efectos que tienen la nutrición y la salud sobre la matrícula y los resultados
escolares.” Las investigaciones fueron más allá de los factores económicos y
sociales, ganando terreno la nutrición como determinante en la escolaridad.
En años más recientes las instituciones públicas
y privadas a nivel mundial han trabajado en diversas investigaciones orientadas
a la importancia de la alimentación en las diferentes etapas del ser humano
sobre todo durante el crecimiento. Estas
aportaciones han confirmado que la malnutrición en la infancia llega a generar
debilidad, dificultades para la concentración y el desarrollo de la
potencialidad intelectual, cociente intelectual bajo, lento aprendizaje y retardo
mental (Latham Michael C. 2002).
Afortunadamente, las investigaciones de
alimentación relacionadas con el desempeño escolar han ido en aumento y
actualmente se encuentran con facilidad publicaciones educativas de estas, sin
embargo, un alto porcentaje se limitan al estudio en los primeros años de vida,
del periodo de lactancia hasta antes de la pubertad. Otros estudios y programas
sociales que si consideran a los adolescentes se enfocan mayormente en la educación
alimentaria para la prevención de la obesidad y enfermedades derivadas de esta,
pocas abordan la influencia de los hábitos de nutrición en el aprendizaje durante
esta etapa.
En la adolescencia, los cambios en el
cuerpo demandan mayores cantidades de nutrientes, sin embargo, con el crecimiento también
aumenta la independencia, los gustos y hábitos definen en gran medida los
valores nutricionales que se ingieren, cuando no son adecuados se corre el
riesgo de padecer “síntomas del déficit de hierro que pueden ser sutiles e
inespecíficos, como cansancio, cefalea, mareos, palpitaciones o disminución del
rendimiento escolar y alteración de la conducta” Hidalgo y Güemez (2011).
Estudios de sistemas cerebrales han
publicado que las grasas, además de ser fuentes valiosas de energía, influyen
en los procesos cognitivos de las personas, específicamente, el consumo
excesivo de grasa saturada interviene negativamente produciendo déficit en los
procesos cognitivos como el aprendizaje y la memoria; mientras que la grasa no
saturada o insaturada, puede ayudar a mejorar el conocimiento y evitar el
deterioro cognitivo (Próspero-García y otros 2013).
Bases Teóricas.
Muchos son los factores que han influido
en la alimentación mundial a través de los años. La alimentación es una necesidad,
un proceso complejo a través del cual se realiza la absorción de nutrientes que
posibilitan las funciones metabólicas, es decir, la obtención de energía para realizar
todas las funciones que requiere el ser humano, desde las más simples como
dormir o respirar, hasta la que implica el máximo esfuerzo. Por consiguiente, cualquier acción que llegue
a desempeñar una persona será producto de la alimentación, incluyendo el rendimiento
escolar.
El estudio de la alimentación ha
trascendido del impulso nato por sobrevivir a la necesidad de seleccionar lo
conveniente para vivir. Los servicios básicos de salud definen los hábitos
alimentarios como el conjunto de
conductas adquiridas por un individuo, por la repetición de actos en cuanto a la
selección, la preparación y el consumo de alimentos (NOM-043-SSA2-2012). Pero, no son un acto aislado resultado
del gusto y preferencias del individuo por sí solo, son producto de diversos
factores como las costumbres familiares, recursos económicos, la educación, publicidad
y contexto social.
En los primeros años de vida, se
comienzan a establecer las conductas alimentarias determinadas por la
experiencia, la imitación, las preferencias y la frecuencia con que se ofrecen.
Para el inicio de la pubertad el individuo ya tiene definidos sus hábitos. El
periodo de adolescencia comprende de los 10 a los 19 años, en esta etapa los
hábitos son parcialmente modificados, sin embargo se debe prestar atención a los
cambios propios de la edad donde la necesidad de mejorar el aspecto corporal, la
influencia de los pares y la disminución o exceso de actividades físicas pueda
generar situaciones de riesgo nutricional.
Disminuir la cantidad de comidas al día,
en especial el desayuno o la comida, es
una actividad que puede poner en riesgo la salud de los estudiantes pues están
limitando la ingesta de micronutrientes esenciales necesarios no solo para su
desarrollo y crecimiento, sino también para la absorción del requerimiento energético.
Varios
estudios observan que entre el 30-50% de los adolescentes no desayunan o lo
hacen de forma irregular e insuficiente, esto puede ser compensado a lo largo
del día con picoteos o refrigerios, pero no siempre es así. También, se ha
observado que los adolescentes que no desayunan presentan más dificultades en
el aprendizaje y en el rendimiento escolar. (Hidalgo y Güemez, 2011, p.362)
Con base en esto, se puede crear una línea
de investigación para conocer qué alumnos sí o no desayunan, al compararlo con
el rendimiento escolar se puede formar un precedente sobre la influencia que
tiene en el grupo escolar y posteriormente proponer acciones que promuevan la
mejora del aprendizaje.
Para determinar los hábitos de cada
individuo en el grupo se tiene que investigar no solo lo que se consume, también aspectos como
el lugar para comer, los horarios organizados, la cantidad de comidas al día, el
manejo y la selección de comidas.
De acuerdo a la Guía para el Cuidado de
la Salud, la alimentación del adolescente debe constar de tres grupos de
alimentos: Verduras y frutas, cereales y tubérculos, leguminosas y alimentos de
origen animal. Debiendo incluir diariamente alimentos de los tres grupos y
variarlo. Alimentarse cinco veces al día, con tres comidas completas y dos
colaciones, evitando el abuso de alimentos y bebidas industrializadas, freídos,
la “comida rápida” o “chatarra”. Los horarios deben ser regulares evitando periodos de muchas horas sin
alimento. Así como beber de 6 a 8 vasos de agua simple potable al día.
El rendimiento académico esta
caracterizado por las actitudes, conocimientos y habilidades que utiliza el
estudiante durante el proceso de aprendizaje. Su estudio es un proceso complejo
donde debido a la gran cantidad de factores influye en el. Navarro (2003)
define este proceso como un “constructo susceptible de adoptar valores
cuantitativos y cualitativos, a través de los cuales existe una aproximación a
la evidencia y dimensión del perfil de habilidades, conocimientos, actitudes y valores
desarrollados por el alumno”. La Secretaria
de Educación Básica en México, establece que el resultado del desempeño escolar
de los estudiantes se represente a través de la evaluación asignando los
valores numéricos del 5 al 10, siendo el 5 el único indicador no aprobatorio y
el 10 la máxima puntuación.
Bibliografía
Edel Navarro, R. (2003). El rendimiento académico:
concepto, investigación y desarrollo. REICE. Revista Iberoamericana sobre
Calidad, Eficacia y Cambio en Educación, 1(2), 0. Recuperado el 17 de mayo de
2018, de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=55110208
García C.,
M., Pardío L., J., Arroyo A., P., y Fernández G., V. (2008). Dinámica familiar
y su relación con hábitos alimentarios. Estudios sobre las Culturas
Contemporáneas, XIV(27), 9-46. Recuperado el 14 de mayo de 2018, de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=31602702
Hidalgo, M. I., y
Güemez, M. (2011). Nutrición del preescolar, escolar y adolescente. Pediatría
Integral, XIV(4), 351-368. Recuperado el 14 de mayo de 2018, de http://www.pediatriaintegral.es/wp-content/uploads/2012/03/Pediatria-Integral-XV-4.pdf#page=52
Instituto
Mexicano del Seguro Social (2018). Adolescentes de 10 a 19 años. Guía para el
Cuidado de la Salud, 51-66. Recuperado el 17 de mayo de 2018, de
http://www.imss.gob.mx/sites/all/statics/salud/guias_salud/2018/guia-salud-adolescente-2018.pdf
Latham
Michael C. (2002). Nutrición humana en el mundo en desarrollo. Colección FAO:
Alimentación y nutrición N° 29. Recuperado el 14 de mayo de 2018, de
http://www.fao.org/docrep/006/w0073s/w0073s0i.htm
Macias M., A. I.,
Gordillo S., L. G., y Camacho R., E. J. (2012). Hábitos alimentarios de niños
en edad escolar y el papel de la educación para la salud. Revista Chilena
de nutrición, 39(3), 40-43. Recuperado el 14 de mayo de 2018, de https://dx.doi.org/10.4067/S0717-75182012000300006
Martínez
Rubio A, Grupo PrevInfad/ PAPPS Infancia y Adolescencia (2008). Supervisión de
la alimentación en la población infantil y juvenil. Revista
Pediatría de Atención Primaria, X (37), 99-133. Recuperado el 14 de mayo de 2018, de http://www.redalyc.org/pdf/3666/366638700009.pdf
Norma
Oficial Mexicana NOM-043-SSA2-2012, Servicios básicos de salud. Promoción y
educación para la salud en materia alimentaria. Criterios para brindar orientación.
Diario Oficial de la Federación, 22 de
enero de 2013. Recuperado el 17 de mayo de
2018, de http://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5285372&fecha=22/01/2013
Pollit, E. (1984). La nutrición y el rendimiento
escolar. Serie de Educación Sobre Nutrición, 9. Recuperado el 14 de mayo de
2018, de
http://unesdoc.unesco.org/images/0006/000623/062306so.pdf
Prospéro-García, O.,
Méndez D., M., Alvarado C., I., Pérez M., M., López J., J., & Ruiz C., A.
E. (2013). Inteligencia para la alimentación, alimentación para la
inteligencia. Salud Mental, 36(2), 109-113. Obtenido de Scientific
Electronic Library Online. Recuperado el 14 de mayo de 2018, de
http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-33252013000200002&lng=es&tlng=es
Secretaría
de Educación Pública (14 de julio
de 2017). 7 cosas que tienes que
hacer para mejorar el aprendizaje. Recuperado el 17 de mayo de
2018, de
https://www.gob.mx/sep/articulos/7-cosas-que-tienes-que-hacer-para-mejorar-el-aprendizaje?idiom=es
No hay comentarios:
Publicar un comentario